Las matemáticas en el cine

Feliz nuevo año a todos y, como cada principio de mes, planteemos un tema de debate. Siempre me ha resultado curiosa la visión de las matemáticas en el cine. Últimamente aparecen personajes matemáticos lejos del acostumbrado estereotipo, más o menos grave, de Nash en A Beautiful Mind (Una mente maravillosa o Una mente brillante ). Personajes como Hipática, en Ágora, o  Arthur Shelton, en Los crímenes de Oxford, muestran una explicación racional e inteligible de las matemáticas que hablan; pero no suele ser la norma. Por este motivo os propongo debatir sobre la película que mejor a plasmado las matemáticas.

Did you like this? Share it:
This entry was posted in General and tagged . Bookmark the permalink.

3 thoughts on “Las matemáticas en el cine

  1. Feliz año, así a bote pronto me vienen a la cabeza unas cuantas más:
    Cube y secuelas, Pi fe en el caos, El indomable Will Hunting, Moebius…

  2. La película es demasiado políticamente correcta, muy al estilo de Hollywood. El libro original de Sylvia Nasar, en español «Una mente prodigiosa» es mucho mejor y mucho más políticamente incorrecto, como era la personalidad del propio Nash. Yo fui de los primeros que compró el libro cuando llegó a las librerías de mi ciudad.

    Como nos cuentan en http://www.archivodenessus.com/rese/0392/

    «El protagonista del libro y el protagonista de la biografía, aunque comparten algunos rasgos, no son la misma persona.»

    «Una película es una obra de ficción y como tal presenta la realidad como le da la gana a su creador. Lo que realmente me molesta no es tanto el que se presente a Nash como un excéntrico pero tierno científico que nada tiene que ver con el odioso personaje protagonista de la biografía, lo que realmente me parece una burla es presentar la historia de John Nash y su mujer como una maravillosa historia de amor, pretendiendo además que fue en gran parte el amor lo que consiguió curar su esquizofrenia.»

    «John Nash cayó gravemente enfermo al año escaso de haberse casado con Alicia, la cual tuvo que hacer frente a decisiones durísimas como la de someter a su marido a tratamientos que podían destruir una mente genial enfrentándose a la desaprobación de su entorno; tuvo que abandonar a su propio hijo para seguirle por buena parte de Europa mientras él intentaba renunciar a su nacionalidad americana y trataba de convencer a las embajadas de distintos países de que era un perseguido político y que formaba parte de un importantísimo nuevo gobierno mundial. Tomó la decisión de divorciarse en un intento de reconducir su vida, pero volvió a hacerse cargo de Nash cuando este tras salir de una institución psiquiátrica no tenía un lugar al que volver y lo cuidó como su fuera un hijo más. Su propio hijo, al que tuvo que sacar adelante ella sola, desarrolló más tarde la misma enfermedad que su padre. Alicia Nash puede ser admirable en su capacidad de sacrificio, pero yo nunca diría que vivió una maravillosa historia de amor.»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *